Obama vai a Cuba: Fidel Castro venceu

Todos fizeram questão de precisar a hora em que Barack Obama aterrissou no Aeroporto Internacioanal José Martí: eram 16:19 da tarde, hora local, uma tarde nublada e chuvosa en La Habana.
Há quase 90 anos um presidente dos Estados Unidos não punha os pés da ilha rebelde do Caribe.
Calvin Coolidge foi o último presidente americano que esteve em Havana, na Conferencia Anual Internacional de Estados Americanos, em 1928, ” bajo los auspicios del dictador Gerardo Machado”.
Durante a tarde, Obama participou de um Forum de Negócios Cuba-EEUU, com empresários de ambos os países (há muitos negócios reprimidos em Cuba) à noite assistiu a “una cena” no Palacio de la Revolución.
Na terça feira fará um discurso no Gran Teatro de La Habana  e antes de partir para Buenos Aires, assistirá a um jogo de beisebol.
Muito se escreverá e muito se dirá sobre o significado desta visita. O certo é que Cuba foi o único país do mundo que sobreviveu a uma tentativa de invasão e a um bloqueio do imperialismo americano.
O que Obama foi fazer lá, no fim das contas, foi reconhecer que os irmãos Castro sobreviveram a uma aventura impossível.
Crónicas de una visita (I)
Por Javier Salado (de nuestra corresponsalía en Cuba)
EL DIA D MENOS 1
La llegada del “visitante” como le han denominado los jóvenes cubanos de la calle al presidente de Estados Unidos Barack Obama, está programada para la tarde de mañana domingo. Todo está listo, la prensa preparada, el recibimiento oficial organizado y anunciada la visita al casco histórico de La Habana.
Pero un día antes hay mucho más que eso. La Cuba de Fidel y de la resistencia por 57 años ha enviado claros y fuertes mensajes al gobierno norteamericano, al pueblo de Estados Unidos, a los países de América Latina y el Caribe y de otros confines, a amigos, adversarios y a quienes dudan de la capacidad del pueblo de la pequeña isla de no solo enfrentar los nuevos retos con dignidad, sino una vez más salir vencedor, ahora ante nuevos tipos de agresiones e intenciones en la línea del “soft obamense”, pero con similar objetivo: barrer de la faz del planeta los sueños de los cubanos de ser independientes y soberanos.
El primero de esos mensajes fue la declaración del gobierno cubano de respaldo y solidaridad con la Venezuela Bolivariana rechazando la renovación de la Orden Ejecutiva que califica a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de Estados Unidos, renovación que Cuba considera injustificada, arbitraria y agresiva a la vez que exige su eliminación.
Por si fuera poco, en conferencia de prensa, el canciller cubano Bruno Rodríguez en vísperas de  la visita de Obama, ratificó que Cuba no renunciará a uno solo de sus principios, a la vez que dejó bien establecida la posición de Cuba en las negociaciones bilaterales, así como la seguridad de que el visitante será acogido con la hospitalidad característica del pueblo cubano.
Pero para ratificar la postura de Cuba, la diplomacia y la dirigencia de la isla han ejecutado una  elegante y definitoria jugada política: apenas dos días antes del arribo del “visitante”, fue recibido con los máximos honores el presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro, fue condecorado con la más alta distinción cubana, la Orden José Martí, firmados entre ambos países importantes acuerdos políticos, económicos y de colaboración. Cuba deja así bien definida su posición de respaldo y apoyo a Maduro y al Chavismo. Este mensaje es especialmente importante para la izquierda latinoamericana, la Revolución Cubana se modifica, perfecciona, se adapta a las nuevas circunstancias, pero sigue siendo la misma fortaleza y el mismo faro.
Mientras preparamos esta primera crónica, rodeados de periodistas de todas partes del mundo en el Centro de Prensa montado para cubrir la llegada del “visitante”, puedo escuchar los más diversos comentarios, casi todos dirigidos a encontrar al menos una pequeña concesión realizada por Cuba, esa que por más que busquen no encontraran por una simple razón: no existe.
CRONICAS DE UNA VISITA (II)
 
Una ciudad en tranquila espera.
Sábado en la noche, terminamos una larga jornada en el  Centro de Prensa montado en el hotel Habana Libre, varios colegas de la prensa alternativa y de izquierda nos reunimos a tomar un café y caminar por las calles de esta ciudad tan tranquila siempre y hoy especialmente sosegada, al menos en apariencia y en lo que corresponde al pueblo sencillo.
Los enamorados de siempre se besan en el  famoso Malecón habanero, arrullados a la luz de una luna de postal; en el bar restaurante “de los artistas” donde su mojito puede llevárselo a la mesa el galán de la telenovela cubana de moda, debaten sobre política cultural y la última obra de un afamado y controvertido escritor criollo; en la panadería cercana noctámbulos y amantes del pan acabado de hornear hacen sus compras; en fin, el pueblo cubano con su cotidianidad, seguridad de vida y buen humor esperan un acontecimiento histórico por lo inverosímil hace apenas 15 años, el presidente de Estados Unidos visita a Cuba.
Minutos más tarde, mientras atacamos con entusiasmo un delicioso arroz congrí acompañado de carne de cerdo a la plancha, plátanos verdes “chatinos” y una lasaña de berenjena con sabor a manjar de dioses, la conversación derivó al evidente contraste existente entre el nerviosismo, tensión y medidas adoptadas por el Servicio Secreto norteamericano- con unos calculados 1 200 agentes en la ciudad- y la realidad del país y de esta apacible ciudad. “De verdad ellos creen están en territorio hostil, o es que ven demasiadas series de TV al estilo 24 horas” nos dice un colega libanés. “No conocen de verdad a Cuba, se creen todas las mentiras que vienen diciendo y publicando en estos 57 años” ratifica un querido fotógrafo uruguayo. “Bueno, allá ellos, ya los veremos regresar como turistas para disfrutar de nuestras playas, fumar habanos y poder  caminar por la madrugada con el único peligro de pescar un resfriado”, acotó un jovencísimo periodista cubano.
Y así es en realidad, el pueblo sigue con sus actividades normales, mientras se informa de la visita y con la experiencia de muchos años de enfrentamiento, la natural hospitalidad del cubano que se muestra cauteloso de lo que podrá representar en la práctica esta visita. “Bienvenido, le brindamos una tacita de café, le escuchamos y ojalá aprenda sobre Cuba y los cubanos, mientras tanto miramos sonrientes y a la espera de que hace y hará; ellos mismos nos han obligado a dudar de su honestidad y honradez. Mientras, no confío ni tantico así en el imperialismo”.  Le aseguró a Resumen Latinoamericano una veterana combatiente, profesora y doctora en sicología.
 
CRONICAS DE LA VISITA (III)
Día D Hora 0
El presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama llegó a Cuba. Ya es una realidad, dejó de ser un anuncio. Fue recibido por el canciller Bruno Rodriguez Padilla, la directora general de América del Norte del Minrex cubano, Josefina Vidal y otros funcionarios incluyendo representantes de la embajada norteamericana en La Habana.
De inmediato se dirigió a un paseo por la Habana Colonial, o Habana Vieja como es conocida, que presumiblemente sea corto por la pertinaz lluvia que apareció junto al Air Force One. Ahora comienza un apretado plan de visita.
La prensa acreditada comenzó a cuestionarse  porque no fue recibido por el presidente Raúl Castro. La respuesta es muy sencilla, el protocolo cubano establece que a la llegada en el aeropuerto de un mandatario extranjero, acude a recibirlo un viceministro de relaciones exteriores o un ministro, principalmente el canciller o un vicepresidente. Sólo en muy pocas ocasiones y sobre todo en el caso de dignatarios especialmente cercanos a la Revolución es recibido por el presidente cubano o uno de sus vicepresidentes. Tal fue el caso de la bienvenida al presidente venezolano Nicolás Maduro hace pocas horas.
Cuba organizó un excelente recibimiento, respetuoso y amistoso, sin fanfarrias ni oropeles. Al presidente estadounidense se le vio animoso y cordial con los representantes cubanos. El mejor de los escenarios posibles es que mantenga esa buena voluntad en las conversaciones oficiales y se olvide de la fuerza económica, el tamaño y el poder militar del país que dirige, manteniendo una posición respetuosa, de igual a igual, de un país vecino a otro con intereses comunes pero una muy conflictiva historia común.
Barack Obama es un hombre inteligente, y sabe perfectamente que el cambio de la política hacia Cuba y lo que eso significa para América Latina, ha sido uno de sus principales éxitos en sus dos mandatos. Por eso mismo, debe saber que en Cuba encontrará respeto, pero se le exigirá en esa misma medida. Todos confiamos en que esta visita ayude a mejorar el antagonismo existente. Pero nadie se llame a engaño, en nuestra opinión, habrá mejoría en las relaciones bilaterales si todo transcurre sobre el carril del respeto y la soberanía, pero nunca existirán relaciones normales por dos razones: una son muy recientes y muy profundas las heridas en la memoria y en la vida de los cubanos causadas por las agresiones y violencia recibidas por parte de EEUU; y dos, sencillamente Estados Unidos no tiene relaciones normales con ningún país del mundo, ni siquiera sus más cercanos aliados.
Desde La Habana, para RESUMEN LATINOAMERICANO
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Declaración de los CDR sobre la visita a Cuba del Presidente Barack Obama

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